Con un profundo sentido de comunidad y recogimiento, en el mes de marzo dimos inicio a un nuevo año académico a través de dos importantes instancias de encuentro: la oración inicial para estudiantes y una misa dedicada a funcionarias y funcionarios del establecimiento. Ambas actividades marcaron el comienzo de este ciclo, invitando a vivir este periodo con compromiso, esperanza y espíritu colaborativo.
La jornada comenzó con la tradicional oración inicial dirigida a las y los estudiantes en el patio central del establecimiento, instancia que convocó a los distintos cursos en un momento de pausa y reflexión. En este espacio, nuestra Directora Sra. Ingrid Jara Benavente dio una cálida bienvenida, destacando la importancia de iniciar este nuevo año con disposición al aprendizaje, apertura al encuentro con otros y responsabilidad frente a los desafíos académicos que vendrán. A través de palabras significativas, se motivó a las y los estudiantes a reconocer sus talentos, fortalecer la convivencia y asumir un rol activo en la construcción de una comunidad respetuosa y solidaria.
Asimismo, se hizo un llamado a valorar este nuevo comienzo como una oportunidad para crecer no solo en lo académico, sino también en lo personal, poniendo énfasis en el acompañamiento, el respeto mutuo y el cuidado de cada integrante de la comunidad escolar.
Por su parte, las funcionarias y funcionarios participaron de una misa especialmente preparada para dar inicio a este año laboral, en un ambiente de recogimiento y fraternidad. La ceremonia permitió encomendar el trabajo que cada uno desempeña, reconociendo la vocación de servicio que implica su labor diaria en la formación integral de las y los estudiantes. En esta celebración Eucarística contamos con la presencia de la Hermana Mariana Peña, quién durante el año 2026 nos acompañará en nuestra Comunidad de Concepción.
Durante la jornada, también se generó un espacio de encuentro entre equipos, fortaleciendo los lazos y reafirmando el compromiso compartido con el Proyecto Educativo. Este momento fue valorado como una instancia significativa para renovar energías, alinear propósitos y comenzar el año con una mirada común centrada en el bienestar y desarrollo de toda la comunidad.
De esta manera, tanto la oración estudiantil como la misa para funcionarias y funcionarios reflejan el sello formativo de la institución, que busca promover una educación integral, donde el crecimiento académico se vincula estrechamente con el desarrollo humano y espiritual. Así, se da inicio a un nuevo año con entusiasmo, sentido de pertenencia y la convicción de seguir construyendo, entre todas y todos, una comunidad educativa sólida y comprometida.






